DIOS EN LA OSCURIDAD Y EN EL FUEGO

Autor: Enrique Martínez

Dios también está contigo en el peligro, en la oscuridad, en el borde constante del precipicio del miedo, en el camino incierto que parece conducir a la muerte, cuando todo parece no tener salida.

En marzo del año 2020, cuando el mundo entero entró en pandemia, nuestra familia atravesaba una situación difícil: no teníamos un trabajo estable. Yo me ganaba la vida llevando y trayendo personas de un lugar a otro. Ese era el único sustento del hogar.

Cuando la pandemia llegó a Chile, el temor me invadió. Mi única fuente de ingresos consistía en transportar personas —muchas de ellas desde hospitales— en medio de mascarillas, incertidumbre y noticias alarmantes. Pero si no salía a trabajar, no habría alimento en casa. Me encontré en una encrucijada, en un camino que parecía no tener salida.
¿Te ha pasado alguna vez?

Entonces recordé a mi abuelo, un hombre cristiano que un día me dijo:
—Si falta el sustento en tu casa o el trabajo es escaso, hay que salir igual a buscar lo que sea… hasta la muerte.

Esa última frase siempre me estremeció. Pero en medio del temor, vino valentía de lo alto. Orando, clamando y muchas veces llorando, salía cada día a trabajar, exponiéndome al contagio, escuchando conversaciones cargadas de miedo y negatividad. La radio repetía cifras alarmantes; la televisión mostraba diariamente los cómputos del terror.

Recuerdo especialmente a una abuelita a quien en el supermercado apodaban “la astronauta”, porque al inicio de la pandemia iba completamente cubierta con trajes especiales y mascarillas reforzadas. Era una mujer vulnerable, con enfermedades de base, y el miedo la rodeaba. Para mí, cada jornada era una mezcla de tensión y responsabilidad.

Al llegar a casa, mi esposa me esperaba con alcohol gel, spray desinfectante y cloro. Entre risas nerviosas me decía: “¡No me traigas bichos aquí!”. Aquello también era parte del suspenso diario.

Además, no podíamos reunirnos con otros. Las iglesias estaban cerradas. El confinamiento era casi total. Pero había una excepción: Enrique, hijo amado de Dios, saliendo cada día a la calle por el sustento de su familia.

Y Dios nos guardó.

Nos protegió como familia. No enfermamos en ese tiempo crítico. Dos años después el virus llegó, pero fue leve, como un resfriado común. Dios fue fiel en la oscuridad, en el borde del abismo, en medio de las llamas, en el valle de sombra.

Dios no te dejará.
Te acompañará en los peores momentos de tu vida y de la historia.
Créelo.

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”
— Salmo 23:4

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
— Isaías 41:10

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”
— Isaías 43:2

Enrique Martínez
Chile
12 de febrero de 2026


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